Poesía que me gusta

 

Gracias-dando

    

Siempre pensé que era grosero,

rellenar el pavo por el trasero

y mi historia con el bicho es singular

porque en la piel de toro no es habitual.

El primer año me quedé sin consuelo,

por accidente me quemé todo el pelo.

El segundo no fue diferente,

pero quemé el pavo en vez de mi frente.

El tercero en Safeway lo compré,

me tocó dar las gracias y no supe a quién.

Con aire decido y lengua trabada,

me lancé al ataque y eché la parrafada.

Gracias amado por tu aguante infinito,

gracias amigos por traer el vinito.

Este año llega interesante,

propuse cocido ¡uno importante!

Todos dijeron no, triunfa el pavo,

pero yo no cocino, no más bicho quemado.

                                   Anónima Poetastra